Juan Manuel Grijalvo - Auxiliares

 

(Ilustración de Pep Tur - pendiente)

 

(Ultima Hora, FDS, 29 de agosto de 2003)

Técnicamente, el Estado romano duró desde la fundación de la Urbe, que tuvo lugar en el 753 antes de la era cristiana, hasta la caída de Trebisonda ante los turcos en 1461. Es decir, la friolera de dos mil doscientos catorce años. Los avatares de la política cambiaron varias veces su forma de gobierno, pero no alteraron las bases de su identidad. Sus límites iban desde Inglaterra hasta Mesopotamia y desde Alemania hasta Africa.

Es evidente que esta estructura inmensa y longeva, verdadera "obra de romanos", no la levantaron ellos solos. Los recursos de una sola ciudad, por grandes que sean, no bastan para eso. Lo hicieron con la ayuda más o menos voluntaria de los muchos individuos que se alistaron en los ejércitos de los diversos "Estados Libres Asociados" al Imperio. Eran los "auxiliares", tropas de segunda o tercera clase que combatían en los puntos más peligrosos y hacían los trabajos más sucios. Después de algo así como veinticinco años de "mili", los supervivientes eran premiados con una finca en las colonias y la ciudadanía romana.

En tiempos más próximos a los nuestros, otras potencias también han ejercido actividades imperialistas. Como es natural, sigue resultando más práctico evitar bajas propias en las operaciones arriesgadas. Lo suyo es encomendarlas a otras fuerzas. Esto ocurrió, por ejemplo, durante el dominio británico en la India. El inmenso ejército del Raj estaba formado por cipayos encuadrados en unidades de composición homogénea. Por ejemplo, sikhs, musulmanes, hindúes... o gurkhas, los soldados nepalíes que aún sirvieron a la Reina en la guerra de las Malvinas. La red de ferrocarriles permitía desplazar fácilmente los regimientos y acantonarlos en lugares donde no tuvieran afinidades con la población local. Con esta sencilla táctica, "divide y vencerás", mantuvieron el control del subcontinente durante siglos. Y también plantaron las semillas de varios conflictos espantosos tras la independencia. En Argelia ocurrió algo parecido, sólo que los forasteros de turno eran, por ejemplo, senegaleses.

En las guerras de Corea y Vietnam la utilización directa de tropas norteamericanas fue disminuyendo a medida que fue posible dejarlas a cargo de "auxiliares" reclutados, a ser posible, en el propio país. Este proceso se repetirá inexorablemente en Mesopotamia, por las mismas razones por las que se dio cuando los romanos combatían contra los persas en el mismo sitio. Y por lo mismo, la última guerra contra Irán la hicieron, precisamente, los iraquíes.

Falta saber quiénes serán ahora los proveedores de "auxiliares". Cada vez está más claro que las operaciones no consisten en custodiar convoyes de ayuda "humanitaria" y demás actividades más o menos asimilables a las de una especie de ONG...

juan_manuel@grijalvo.com

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