PDSTIB - Recuperar el transporte público, mejor para todos
Proyecto - Octubre de 2002
En el contexto del transporte interinsular
de viajeros se ha producido en las últimas décadas un proceso de sustitución
modal bastante similar al registrado en los transportes terrestres.
En efecto, el modo marítimo ha experimentado
un proceso de declive que recuerda, en muchos aspectos, al que los modos públicos
(bus, tren) han sufrido en los transportes terrestres: uno y otros han sido
prácticamente abandonados tanto por los usuarios como por las instituciones,
ante la pujanza de los respectivos modos alternativos emergentes, esto es, el
avión en las relaciones interinsulares, y el automóvil privado en los transportes
terrestres.
Las indudables ventajas que los nuevos
modos presentaban en prestaciones de tiempo, confort y flexibilidad fueron durante
décadas reforzadas por la concentración en ellos de las inversiones públicas,
y por la paralela y profunda descapitalización de los modos tradicionales. En
el caso del ferrocarril se llegó, como ya se ha indicado, al desmantelamiento
de la mayor parte de la infraestructura, y en el marítimo se desplazaron algunas
terminales de viajeros a lugares excéntricos, y las restantes se mantuvieron
en condiciones propias de épocas pasadas, sin unas mínimas condiciones de confort
para los pasajeros.
Las imperfecciones de la contabilidad
económica, presupuestaria y social que se aplica al sector del transporte también
contribuyeron a esta situación. El transporte es uno de los pocos sectores
económicos en los que no se aplica el principio universalmente aceptado de “el
que contamina paga”, y ello no sólo en la práctica, sino ni siquiera en el plano
teórico. De esta forma, los llamados modos “duros” del transporte (avión, automóvil)
han podido capitalizar sus ventajosas prestaciones sin tener que soportar sus
costes ambientales y sociales, que son, como es sabido, mucho mayores que los
de los modos “blandos” (tren, autobús, barco), así llamados precisamente porque
ofrecen más accesibilidad social y mayor compatibilidad ambiental. Estas asimétricas
condiciones de explotación han reforzado la “competitividad” del avión y el
automóvil frente a los modos tradicionales.
El reparto de los viajes interinsulares
entre los modos marítimo y aéreo en 1999 indica cuales eran las relaciones de
competencia a las que se llegó entre ambos modos justo antes de la introducción
de los servicios marítimos de alta velocidad:
Distribución modal del tráfico interinsular de pasajeros. 1999.
| MODO | Mallorca-Menorca | Mallorca-Eivissa | Eivissa-Formentera |
| Aéreo | 269.850 | 274.941 | 0 |
| Marítimo | 82.227 | 69.010 | 775.920 |
| TOTAL | 352.077 | 343.951 | 775.920 |
En algunos aspectos, las consecuencias
de este proceso han sido contradictorias. Por una parte, el creciente traslado
de la demanda desde el modo marítimo al modo aéreo permitió establecer unos
servicios aéreos con frecuencias relativamente elevadas y una calidad de servicio
aceptable, de modo que viajar entre Mallorca y las demás islas se hizo mucho
más cómodo y más rápido. La contrapartida fué la elevación del coste del viaje,
de modo que sólo podían acceder a estas ventajas los ciudadanos con un cierto
poder adquisitivo. En general, la comunicación entre las islas se fue haciendo
cada vez más onerosa que la comunicación dentro de una misma isla, ya fuera
en dinero, si se optaba por el avión, o en tiempo, si se optaba por el barco.
Y al mismo tiempo, el viaje a la península se fue indiferenciando en costes,
en tiempo y en comodidad respecto al viaje entre las islas.
De este modo, la modernización del transporte
contribuyó en cierto sentido a alejar a unas islas de otras, en lugar de acercarlas.
Los efectos de este proceso pueden leerse en las estadísticas de transporte.
Mientras la movilidad insular explotaba por efecto de la motorización, la movilidad
interinsular se mantenía o decaía. Actualmente, todos los desplazamientos entre
Mallorca y las demás islas apenas alcanzan los 700.000 viajeros anuales, mientras
que los viajes interurbanos dentro de la isla de Mallorca se acercan a esa misma
cifra, pero sobre una base diaria. Por término medio, los ciudadanos de Mallorca,
Menorca y Eivissa realizan a las otras islas un viaje cada tres o cuatro años.
Teniendo en cuenta que algunos ciudadanos viajan constantemente entre las islas
por razones profesionales, los datos están reafirmando lo que se percibe en
la vida cotidiana balear: el contacto con las otras islas, para los ciudadanos
que no tengan alguna relación familiar o profesional en ellas, prácticamente
no existe.
Por el contrario, las relaciones de cada
isla con la península registran un constante incremento desde hace muchos años.
Aunque es imposible diferenciar en las estadísticas de transporte cuantos son
los viajeros en viaje hacia o desde la península que residen de Baleares, resulta
ilustrativo observar la diferencia de los volúmenes de tráfico peninsular e
interinsular.
Distribución del tráfico aéreo interior de pasajeros. 1999.
| Península | Interinsular | TOTAL | % Interinsular | |
| Mallorca | 3.881.242 | 542.214 | 4.446.165 | 12,2% |
| Menorca | 552.836 | 266.952 | 819.788 | 32,6% |
| Eivissa | 755.045 | 275.262 | 1.030.307 | 26,7% |
| TOTAL | 5.189.123 | 542.214 (*) | 5.742.691 | 9,4% |
Distribución del tráfico de cabotaje marítimo de pasajeros. 1999.
| Península | Interinsular | TOTAL | % Interinsular | |
Mallorca |
727.252 | 151.237 | 878.489 | 17,2% |
| Menorca | 119.562 | 82.227 | 201.789 | 40,7% |
| Eivissa | 366.526 | 69.010 | 435.536 | 15,8% |
| TOTAL | 1.213.340 | 151.237 (*) | 1.364.577 | 11,1% |
(*) Figura el 50%
de la suma de interinsulares, para evitar la doble imputación
Tanto en el modo marítimo como en el
aéreo, de cada 10 viajeros que se mueven en desplazamientos nacionales, 9 viajan
a la península. En el segmento de mercancías la participación del transporte
interinsular es aún menor, no alcanzando el 5 por ciento.
Por esta razón, en el modo marítimo la
oferta de transporte interinsular en Baleares está organizada en función de
las relaciones con la península, quedando las relaciones interinsulares supeditadas
a las demandas peninsulares. De esta forma, el nivel de servicio para las relaciones
marítimas interinsulares se deteriora aún más, lo que retroalimenta la marginación
de estos tráficos. El modo aéreo, en la medida en que es más flexible y tiene
mayor demanda, puede adaptarse mejor a las necesidades de cada segmento de la
demanda. En el segmento de pasajeros, ello refuerza aún más el predominio del
avión, contribuyendo a que su posición sea prácticamente excluyente, mientras
que en el de mercancías, esta situación añade dificultades a las empresas de
Baleares para competir en los mercados de las otras islas, pues paradójicamente
el transporte desde la península a cualquier isla es cada vez más ventajoso
que desde las otras islas.
En la práctica, la población insular ha perdido la imagen de la red marítima interinsular como una verdadera alternativa para sus desplazamientos entre las islas. Ello se refleja claramente en los índices medios de ocupación de los servicios:
- Palma – Eivissa: 8 %
- Alcudia – Ciutadella: 20 %
- Cala Ratjada – Ciutadella: 16 %
- Palma – Maó: 4 %
- Eivissa – Formentera: 36
%
Estos datos reflejan la situación que
existía inmediatamente antes de la entrada en servicio de los buques de alta
velocidad. Si se tiene en cuenta que estos porcentajes son medias anuales que
incluyen los tráficos turísticos veraniegos, se hace evidente que la población
de Baleares prácticamente había dejado de contar con la red marítima para sus
viajes interinsulares, salvo cuando tenía que realizar el viaje con algún tipo
de vehículo.
Sin embargo, ahora la situación está
cambiando. En los dos últimos años, la introducción de los servicios de alta
velocidad ha motivado una notable reactivación del tráfico marítimo de pasajeros.
Ha quedado demostrado que en Baleares existe un potencial de recuperación del
transporte marítimo de pasajeros nada desdeñable, si se potencian los servicios
de alta velocidad, aumentando las frecuencias y cuidando las conexiones intermodales.
Del mismo modo que la recuperación del
transporte colectivo constituye la única vía para avanzar hacia el reequilibrio
del transporte terrestre en cada una de las islas, la revitalización del modo
marítimo marca el camino hacia el reequilibrio del transporte interinsular,
y, por tanto, se constituye en otro de los objetivos básicos del presente Plan
Director.
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4.1. La discriminación en el acceso a la movilidad...